Cocaína: Dolor torácico e infarto de miocardio


En un estudio prospectivo realizado sobre pacientes que acudieron con urgencia a hospitales aquejando dolor torácico asociado al uso de cocaína (publicado en el número del 6 de febrero de la revista New England Journal of Medicine) miembros de varios departamentos de Medicina de Urgencia de las Universidades de Michigan, Texas, Pensilvania y Northwestern (Chicago), llegan a la conclusión de que aquellos pacientes que, después de un periodo de 9 -12 horas en una unidad destinada a la observación del dolor torácico, no presentan evidencia de isquemia cardíaca o de otras complicaciones cardiovasculares, tienen un riesgo muy bajo de muerte o de infarto de miocardio durante los 30 días siguientes a su alta, por lo que este protocolo de actuación es recomendable.

De acuerdo con datos del año 1999, 25 millones de ciudadanos de los EE.UU. han usado la cocaína al menos una vez, 3,7 millones en el año anterior y 1,5 millones en el pasado mes. Al extenderse el uso de la cocaína ha aumentado el número de problemas cardiovasculares relacionados con esta droga.

Durante la hora siguiente al uso de la cocaína el riesgo de sufrir un infarto de miocardio es 24 veces mayor que el riesgo basal. Los cocainómanos tienen durante su vida un riesgo de sufrir un infarto de miocardio no mortal que es 7 veces superior al de los que no lo son.

La cocaina se asocia con infartos agudos?


Por último, la cocaína se asocia con el 25% de los infartos agudos de miocardio en los individuos entre 18 y 45 años. En los EE.UU., en el año 2000, 175.000 visitas a los servicios de urgencia estuvieron relacionadas con el uso de la cocaína.

En tales visitas, un dolor torácico fue el motivo de la visita en el 40% de los pacientes; 57% de estos fueron admitidos en el hospital, con un ingreso que duró una media de 3 días. El coste económico de estos pacientes superó los 83 millones de dólares anuales, tan solo en gastos de hospitalización.

La cuestión planteada es la siguiente: ¿Cuánto tiempo deben permanecer sometidos a observación estos pacientes con dolor torácico asociado al uso de la cocaína para que al ser dados de alta su riesgo de desarrollar un infarto de miocardio sea muy bajo?
Desde el 1 de Enero de 1998 al 1 de Enero del 2000, de un total de 344 pacientes (entre 18 años y mayores) que acudieron a los hospitales integrantes del estudio con dolor torácico asociado al consumo de cocaína durante la semana previa a su presentación (o con un estudio toxicológico de la orina que demostró la presencia de metabolitos de la cocaína) donde fueron examinados clínicamente:

42 pacientes (12%) los cuales se consideraron de alto riesgo en cuanto a complicaciones cardiovasculares y fueron directamente ingresados. De estos 42 pacientes, 20 fueron diagnosticados de síndrome coronario agudo.

Dolor agudo torácico


Los restantes 302 pacientes fueron sometidos a observación en una unidad especial para las urgencias con dolor agudo torácico durante un periodo de 9 a 12 horas. Tras ser dados de alta, durante el seguimiento de estos 302 pacientes mantenido durante 30 días, ninguno de ellos falleció de un problema cardiovascular y solamente 4 de los 256 de los que se dispuso de datos detallados presentaron un infarto de miocardio no mortal (1,6%).

Los cuatro casos de infarto de miocardio no mortal ocurrieron en pacientes que continuaron usando cocaína.

La conclusión de los autores es que los pacientes que acuden a un servicio de urgencia hospitalario aquejando un dolor torácico asociado al uso de cocaína y que no presentan en ese momento evidencias de isquemia de miocardio o de complicaciones cardiovasculares y que son incluidos en un protocolo de observación durante un periodo de 9-12 horas en una unidad ad hoc, tienen un riesgo muy bajo de desarrollar un infarto de miocardio durante los 30 días siguientes a la fecha del alta.

Algunos pacientes con jaqueca pueden desarrollar lesiones cerebrales clínicamente silenciosas


En un trabajo publicado en la revista Journal of American Medical Association del 28 de enero de 2004, Cuidadores a Domicilio de la Universidad de Leiden, Holanda y del National Institutes of Health de Bethesda, EE.UU, llegaron a la conclusión de que en los pacientes con jaqueca aumenta el riesgo de desarrollar mínimos infartos sin manifestaciones clínicas, en el cerebelo y que este riesgo se incrementa paralelamente al aumento de la frecuencia de las crisis de jaqueca.

La jaqueca es un trastorno neurovascular crónico, que tiene su origen en múltiples factores (multifactorial), caracterizado por crisis repetidas de dolor de cabeza (cefalea) muchas veces incapacitante por su intensidad, que se acompaña de síntomas que expresan la afectación durante la crisis del sistema nervioso vegetativo.

Trabajos previos habían sugerido que existía un incremento de la prevalencia de infartos cerebrales y de lesiones de la sustancia blanca cerebral en pacientes con migraña. Lo que no se conoce es si estas lesiones son prevalentes en la población general con migraña.

El objetivo de los autores del trabajo ha sido comparar la prevalencia de infartos cerebrales, visibles radiográficamente, y de lesiones de la sustancia blanca en casos de jaqueca y en casos-control, en una población general.

El estudio se ha realizado en una muestra de población holandesa adulta entre los 30 y los 60 años; fueron seleccionados aleatoriamente 161 pacientes con jaqueca con aura, 134 sin aura y 140 casos sin jaqueca para ser utilizados como controles.

Exploración cerebral con resonancia nuclear magnética


Los participantes en el estudio fueron sometidos a una exploración cerebral con resonancia nuclear magnética para detectar la presencia radiográfica de infartos y/o de lesiones de la sustancia blanca.

Los autores no encontraron, en lo que se refiere a la prevalencia global de infartos radiográficos, diferencia significativa entre los pacientes con jaqueca y los casos-control. Sin embargo, en el cerebelo, territorio de la circulación arterial posterior del encéfalo, los pacientes con jaqueca mostraron una prevalencia superior de infartos que los casos-control (8% de infartos en los jaquecosos frente al 5% de los casos-control).

El riesgo de presentar lesiones mínimas de la sustancia blanca fue superior en las mujeres con jaqueca que en los casos de control; este riesgo aumentaba cuando se incrementaba la frecuencia de las crisis de jaqueca. Esta diferencia no se encontró en cuanto a las lesiones mínimas de la sustancia blanca entre los hombres con jaqueca y los hombres utilizados como control.

Los autores concluyen que, de acuerdo con estos hallazgos, son necesarios nuevos estudios para intentar esclarecer cuales son los posibles mecanismos causales de estas lesiones cerebrales que ocurren en algunos pacientes con jaqueca.

En un editorial publicado en el mismo número de la revista JAMA, sus autores afirman que, tras estos hallazgos, la jaqueca debe ser entendida no tan sólo como un trastorno episódico (crisis de jaqueca) sino como un trastorno crónico que evoluciona mediante episodios o crisis de cefalea y que, a veces, se convierte en un trastorno crónico y progresivo.