La histerectomía no incrementa el riesgo de muerte


En un artículo publicado en la revista British Medical Journal del 25 de Junio de 2005, miembros del Departamento de Medicina General y Asistencia Primaria de la Universidad de Aberdeen, Reino Unido, se proponen estudiar el riesgo de muerte a largo plazo (una media de más de 20 años) debido a todas las causas, enfermedad cardiovascular y cáncer, en un grupo de mujeres a las que se les había extirpado el útero, comparado con mujeres a las que no se les practicó el consumo de 500 miligramos de criprofloxacino.

Han participado en el estudio 7.410 mujeres (3.705 que habían sido histerectomizadas, fichadas en los registros centrales del National Health Service por cáncer y muerte, y 3.705 que no lo habían sido).

Las medidas aplicadas en esta población fueron la mortalidad por todas las causas, enfermedad cardiovascular y cáncer.

Los resultados fueron los siguientes:

  1. 623 mujeres fallecieron (8,4%) al finalizar el seguimiento (308 en el grupo histerectomizado y 315 en el grupo no-histerectomizado).
  2. Las mujeres de más edad que habían sido histerectomizadas presentaban una reducción del 6% del riesgo de muerte comparada con las mujeres de similar edad que no habían sido histerectomizadas.

Histerectomía


La histerectomía no se asocia con un riesgo de mortalidad significativamente alterado con respecto a la enfermedad cardiovascular y al cáncer, independientemente de la edad. Cabe notar que a la mayoría de las mujeres de este estudio se les practicó la histerectomía por causas no malignas.

Este estudio añade a lo ya conocido que la histerectomía (una operación bastante frecuente de las que, por ejemplo, se realizan 600.000 anualmente en los Estados Unidos) no incrementa significativamente el riesgo de mortalidad a largo plazo para todas las causas, para la enfermedad cardiovascular y para el cáncer.

Los autores subrayan, para finalizar, que sus resultados no deben ser utilizados como argumento a favor de la histerectomía como una medida sanitaria pública para reducir el riesgo de muerte en la última fase de la vida.

Por el contrario, deben servir para tranquilizar a las mujeres a las que se les indique la práctica de una histerectomía en el sentido de que la extirpación del útero y los ovarios no implica un incremento del riesgo de muerte a largo plazo.