Coquetear a los 30, una historia para hombres


Todos hemos escuchado que lo que no se practica se olvida, y enamorar no es la excepción. En el caso del hombre hay un terrible momento en el cual sufres mucho porque debes “enamorar” a una chica.

Si vas muy rápido puedes ser catalogado de pervertido, y si vas muy lento puedes perder el tren; es que, si las mujeres supieran lo que uno sufre a cualquier edad por esto, se enamorarían solo del esfuerzo que uno tiene que hacer.

El hombre de la “mediana edad” o alrededor de los 30, se llama así porque en cuanto al amor, estás en el medio de incertidumbre.

No eres tan valiente y osado como cuando tenías 20 donde no te importaba el rechazo y tampoco no eres lo suficientemente mayor como para resignarte a que quizás, la soltería es lo tuyo.

¿Se han preguntado, los que han vivido con pareja alguna vez, lo difícil que es coquetear a los 30 años? Tengo 30 años, soy profesional, estable y vivo solo hace un año cuando me separe de mi última pareja.

De ahí para adelante mi vida ha sido una comedia de equivocaciones ¡un desastre absoluto! ¿La causa de estos males? He llegado a la triste conclusión que ¡¡no sé coquetear!!

Tiempo, tiempo, tiempo ¿Les suena esa palabra? A mí me suena, la conozco de memoria porque he sido adicto a pedirlo en mi pasado y sé más o menos lo que significa esa palabrita.

¡Ahh pero eso no es todo! ¡Como si fuera poco, ella después de dejarme sin aire con su petición de tiempo me pregunta muy tranquila si son mías una docena de ordinarias rosas que le llegaron esta mañana a su casa!

O sea, ¡necesito aire, agua y valor! No sólo se confunde y me pide tiempo, sino que además le llegan unas rosas que no son mías.

Esto pasa por querer hacer las cosas bien, porque nunca, falta esa amiga que se cree la reina del romanticismo que te dice: “Por favor, enamórala sutilmente, no te le abalances como una tolla cuando sales de una ducha fría”.

Si tan solo la hubiese besado sin preguntarle nada, si en vez de flores le compraba unos chicles y si en vez de comer la invitaba a tomar algo, de seguro me salían mejor las cosas: o me hacía novio de ella o terminaba ebrio.

Pero no. Ahora yo me quedo con unas flores fuera de temporada intervenidas genéticamente y una reservación para dos después de amenazar al gerente de sabotaje si no me daba la mesa.

Definitivamente, ¿esto de coquetear es una mala idea o es que a mí ya se me olvidó? -Psst, psst mesonero…-Dígame caballero, espera a alguien…- umm... ehh… sinceramente no, pero tráigame 2 vasos para que crean…