Bypass Gástrico: testimonios


¿Cuánto pesas? o ¿Cuánto quieres pesar? Es la pregunta tabú para muchas personas. Incluso desde la niñez y/o adolescencia empezamos a preocuparnos por el pesaje que indica la balanza y más aún cuando tienes problemas de obesidad infantil que se va incrementando con el paso del tiempo. Si bien es cierto que lo que define nuestro ser es el conjunto personalidad – apariencia, cuando una de estas dos no está en armonía empezamos a sufrir problemas de autoestima, quizás depresión en sus diferentes modalidades, muchas veces denotando agresividad e inconformidad en nuestras actividades diarias o peor aún, con nuestros familiares y amigos.

¿Será así en todas las personas que padecen o padecieron alguna vez de obesidad? ¿Es un factor común en ellas? Es complejo responder con un Sí o un No, porque muchas veces creemos que estamos y nos sentimos bien, cuando realmente no somos conscientes de lo que vivimos, pasando por alto algunas cosas.

Hace poco menos de dos años me realicé un Bypass Gástrico y sin duda alguna es la mejor decisión que pude haber tomado, porque lo hice con la suficiente madurez de asumir los cambios necesarios para tener un estilo de vida más saludable. Una operación no resuelve el problema, es necesario adoptar hábitos alimenticios saludables, amor al deporte o ejercicios y una actitud positiva cada día. Un antes y un después, marca la diferencia de las experiencias vividas, del camino recorrido y lo que falta aún por transitar.

El antes


Me caractericé siempre por ser una chica alegre y extrovertida. Hoy puedo decir que aquellos meses fueron decisivos para mí, llegué a una etapa en mi vida en la que no estaba conforme con mi salud, constantemente presentaba dolores de cabeza, fatiga, presión arterial alta, depresión y no sabía ni siquiera qué camino tomar, lo único que deseaba era mejorar mi situación.

Nunca había tenido problemas de autoestima pero llegue al punto de no querer verme en el espejo, no me reconocía. Siempre tuve sobrepeso pero engordé 30 kg por encima de los que ya tenía, no quería aparecer en fotos ya que realmente estaba agobiada. El 08 de diciembre del 2011 decidí operarme después de todos los trámites previos a la cirugía, y desde ese momento asumí con responsabilidad los cambios en la alimentación y comencé a vivir otra vez, con más salud, más confianza y seguridad en cada paso que daba.

Todo en la vida son ciclos, cerramos unos para iniciar otros, y no debemos permitir que una “condición” -física, psicológica, espiritual- limite quién eres. Debemos ir más allá y luchar día a día, paso a paso hasta lograr los cambios que anhelamos y las condiciones en las que queremos vivir para desarrollarnos como personas exitosas.